martes, 17 de junio de 2014

Paseando al sol

Ha vuelto a salir el sol. O sea, el día perfecto para pasear con toda la calma. Como la Tate Britain no se halla muy lejos de Pimplico, he ido caminando hasta ella. El principal motivo de mi visita eran los prerrafaelitas pero desgraciadamente estaban prestados, casi todos ellos, para una muestra en Turín. O sea que me he quedado sin la Ofelia de John Everet Millais y otros cuadros de Gabriele Rossetti y Alma-Tadema. Pero he compensado con los grabados del tenebroso William Blake y un par de estupendos trípticos de Bacon.
Para comer no he podido resistirme a los encantos de un patio interior del Victoria & Albert, en la hierba, junto a un laguito donde los niños chapoteaban. Porque estaba prohibido nadar y desnudarse pero sí se podía meter los pies en el agua.
Acto seguido, visitas a las exposiciones de William Kent (arquitecto y diseñador del XVIII, cuyos muebles no me acaban de convencer por aparatosos pero que dibujaba unos jardines absolutamente maravillosos) y la de vestidos de novia -pura locura- con modelos tan espectaculares como el de Charles James para la hermana de Cecil Beaton, el de Galliano para Kate Moss, el de Vivienne Westwood para Dita von Teese (de color morado) y last but not least el de HRH la duquesa de Cornualles (mi venerada Camilla) diseñado por Robinson Valentine y acompañaxo del flambeante tocado de Philip Treacy.
He quedado con Clara en la estación recuperada de King's Cross-Saint Pancras. Lo que era un barrio marginal se ha convertido en un entorno a la moda con nuevos bloques de David Chipperfield (bastante parecidos a los de la Ciudad de la Justicia de Hospitalet) y viejos edificios rehabilitados, en uno de los cuales se ha instalado la prestigiosa escuela de arte de San Martin, en cuya fiesta de fin de  curso nos colamos. Unas pizzas en un ruidoso pero muy a la moda local, Caravan, decorado como un almacén, y el metro para llegar a tiempo a la representación, en el Apollo Victoria, de "Wicked". Un musical dotado de una escenografía y vestuario espectaculares pero de canciones y música muy mediocres.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado porque mañana me vuelvo a Barcelona (a descansar).

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